Trastornos del lenguaje y del aprendizaje. Una deuda en las escuelas

24 06 2010

La jefa de la Unidad de Fonoaudiología del Hospital Municipal “Doctor Leónidas Lucero” destacó la necesidad de que se efectúen tratamientos fonoaudiológicos en las escuelas de nuestra ciudad y aclaró que este servicio viene siendo reclamado por el sector salud desde hace décadas.

“Las acciones que realizan los padres, los docentes y la sociedad, durante los primeros años de vida y especialmente de vida escolar, actúan directamente sobre el desarrollo de la capacidad de pensar y hablar y sobre las aptitudes emocionales y sociales del niño”, subrayó la licenciada Diana Sueyro.
La especialista explicó que el niño con retraso en la adquisición del lenguaje expresivo y comprensivo suele presentar, también, problemas en el aprendizaje de la lectura y la escritura, pilares de la educación básica.
“La dificultad en el aprendizaje de la lecto-escritura y la patología del lenguaje es campo específico de la Fonoaudiología, como parte de un equipo interdisciplinario”, sostuvo.
Opinó que, si bien la escuela es el ámbito natural para dar solución a este problema, es el sector de la Salud, especialmente el hospital público, el que se ha visto desbordado por la atención de patologías fonoaudiológicas.
“A nivel público, la detección de trastornos del lenguaje y del aprendizaje se realiza en ambos hospitales, provincial y municipal, respectivamente, en las escuelas y jardines públicos y en los consultorios pediátricos de las unidades sanitarias”, precisó.
De todas formas, acotó que los tratamientos de dichos trastornos en niños de edad escolar se cumplen en muy pocos consultorios estatales de salud y educación, porque no hay suficientes profesionales designados para ello.
Sueyro indicó que sólo una pequeña franja poblacional, la de los niños cuyos padres tienen trabajo formal y cobertura de salud, tienen acceso a las terapéuticas fonoaudiológicas.
Reveló la especialista del Municipal que muchos chicos de nuestra ciudad arrastran la patología del lenguaje y la del aprendizaje de la lectoescritura a lo largo de los primeros años de su escolaridad.
“A pesar de la vital influencia del lenguaje oral y la lectura y la escritura en su inteligencia, ni las autoridades municipales ni provinciales aportan una solución rápida y eficiente”, subrayó.

Un conducto para el abandonoSueyro vinculó estas patologías no resueltas con el abandono temprano de la escuela.
“El niño que realiza su escolaridad con una marcada dificultad en la adquisición de la lecto-escritura tiende al fracaso y a la repitencia iterativa que conlleva a la deserción escolar temprana”, enfatizó.
Reveló que la Dirección General de Escuelas tiene pocos nombramientos de fonoaudiólogos en los Equipos de Orientación Escolar (EOE) y la mayoría de los profesionales están destinados al área preescolar.
“En consecuencia, un gran número de niños de edad escolar con trastornos de aprendizaje que requieren tratamiento fonoaudiológico no tiene acceso al mismo”, puntualizó.
Asimismo, reconoció que también sería conveniente ampliar el número de fonoaudiólogas en las unidades sanitarias y en el Hospital Municipal, ante lo cual se ha elevado el informe a las autoridades.

Tres sistemas que definen
La función es la acción normal, especial o apropiada de cualquier parte u órgano, que viene determinada en el organismo.
El sistema funcional es reconocido como la función que se cumple de acuerdo con las posibilidades que el medio ambiente le puede brindar y, a diferencia de la función, debe ser estructurado.
Existen tres sistemas funcionales comunicantes: el respiratorio, el deglutorio y el auditivo, que interactúan entre sí, permitiendo una correcta adquisición del habla.
La incoordinación de los sistemas funcionales comunicantes genera alteraciones y hábitos inadecuados que atentan contra la buena calidad de vida del paciente, ya sea niño o adulto, si bien las implicancias en ambos son diferentes.
Coordinar la funcionalidad de los tres sistemas comunicantes en la primera infancia es prevenir una patología otorrinolaringológica en plena expansión, las otitis secretoras y los catarros tubáricos.
Estas patologías ocasionan, además de una molestia respiratoria y una infección en la nariz y la garganta, una pérdida de audición que interfiere en la adquisición normal del lenguaje en los niños, provocando problemas de articulación, retrasos simples que, a veces, pasan desapercibidos durante el aprendizaje del lenguaje oral pero se ponen de manifiesto en el aprendizaje del lenguaje lectoescrito.

Hay indicadores de disfunción entre sistemas que pueden ser fácilmente detectados por la familia.
Estos son los principales:
* El paciente duerme con la boca abierta.
* Tiene resfríos frecuentes.
* Suele tener dolor de oídos o sensación de oídos tapados
* Eleva el volumen del televisor o de la radio.
* Se expresa o habla con dificultad.
* Le molestan los ruidos fuertes.
* Pide repetición del mensaje.
* Suele hablar en voz muy alta.
* No siempre responde cuando lo llaman.
* Suele mirar los labios cuando le hablan.

Prevención, lo indispensable
La Unidad de Fonoaudiología del Hospital Municipal, en su proyección a la comunidad, ejecuta, por tercer año consecutivo, un programa para determinar si la hipoacusia por incoordinación de sistemas funcionales es causal de trastornos en el aprendizaje de la lecto-escritura.
Ha organizado, junto con el servicio de Oftalmología del Hospital Municipal y la secretaría de Salud de la comuna, el programa “Bahía ve, Bahía escucha”, dirigido a alumnos de primer año de la primera etapa de la Educación Primaria Básica (EPB), en 80 escuelas públicas de la ciudad.
En los primeros seis meses fueron censados 849 alumnos en 28 escuelas y se detectaron las siguientes patologías fonoaudiológicas:
* Trastornos auditivos en 42 alumnos (5 por ciento).
* Trastornos del habla en 347 alumnos (40,9 por ciento).
* Trastornos de la deglución en 296 alumnos (34,9 por ciento).
* Trastornos de la respiración en 326 alumnos (38.4 por ciento).
Hasta la fecha han sido censados 1.074 niños y la estadística es similar.
Todos los trastornos auditivos detectados son compatibles con la incoordinación de sistemas funcionales comunicantes.
Como complemento, se entregó ejercitación específica a los alumnos que presentaron patología y los resultados podrán ser evaluados a largo plazo.
El nuevo ciclo del programa se inició el 14 de abril, en la Escuela Nº 7 de nuestra ciudad.

Del diario La nueva Provincia de Bahia Blanca

http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/26/05/2010/a5q093.html


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