La Jetée es un Cortometraje dirigido por Chris Marker en 1962. Más tarde inspiraría a Terry Gilliam a la hora de realizar su película 12 monos.

En un futuro post-apocalíptico un hombre con un recuerdo de su infancia es sometido a experimentación, el objetivo: viajar en el tiempo. Si el presente no existe, si el espacio no existe pues ha sido destruido, solo queda tomar la potencialidad del futuro o el pasado, del tiempo en sí mismo. ¿Pero hasta que punto pueda la memoria crear el pasado? ¿Y el futuro? ¿Existe una linealidad?

Al ver la película no puede dejar de acordarme de Henri Bergson, uno de los filósofos del tiempo y la memoria más provocadores -y cuyo pensamiento guarda una increíble similitud con los planteamientos del film. Hagamos un breve -y simple- repaso a sus ideas. Para él, el tiempo podría definirse por tres “cualidades”:

1. No hay presente que no actualice el pasado.
2. Todo el pasado es actualizado a cada momento.
3. El pasado actualizado existe (es real).

Así por ejemplo dependiendo de nuestro estado presente veremos reflejado la infancia de una manera u otra. La memoria esta en continuo proceso de (re)actualización. Incluso a veces inventamos totalmente nuestra infancia/memoria: eventos recordados como “reales” fueron simples historias o reacciones -como nos recuerdan la memoria de otras personas-, pero aún así juegan su papel en el presente. Un presente entendido como lo real, y por lo tanto fugaz. Así, y por lo tanto, el papel que juega el futuro sería el de una abertura al campo de lo virtual, con una infinita potencialidad (“Uno no sabe de lo que es capaz un cuerpo”). Explicado de otra manera: para Bergson el pasado es duración. El presente es actualización. El futuro es eterno retorno.

Pero ahora bien, ¿qué ocurre si nuestra concepción del tiempo se ve acelerada, continuamente borrada y vuelta a escribir? Podría ser calificado de locura -como le ocurre a Bruce Willis en la película de Gilliam. Un sujeto absolutamente difuminado, perdido en una inmensidad de sentido: sin memoria, sin futuro. Creo que en cierta manera a nuestro tiempo le ocurre algo similar. Sueña con la eternidad, el eterno presente, un éxtasis del sentido, la anulación de la diferencia, el fin de la historia -el filósofo neocon Fukuyama es un gran ejemplo de este tipo de pensamiento. Pero a cambio solo obtiene esquizofrenia capitalistica, un agujero negro que ya únicamente sueña con su desaparición: su única salida, una violenta implosión.

Pero quizá haya una puerta trasera, quizá el escapar de este movimiento vertiginoso pase por la decisión que toma el protagonista de La Jetée: afirmar la existencia a partir de la fragmentación (la diferencia, n-1), conformarse un cuerpo sin órganos… aunque eso signifique negar la eternidad y por lo tanto enfrentarse a la muerte…

Corriente Neocon: Neoconservatism has evolved into something I can no longer support” (El neoconservadurismo ha evolucionado en algo que yo ya no puedo apoyar).

De la página: http://ciudadtecnicolor.wordpress.com/2007/09/09/la-jetee-tiempo-memoria-locura/

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Un comentario sobre “La Jetée: Tiempo, Memoria, Locura

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