La educación Waldorf vista desde la educación superior

8 04 2014

lilaTengo casi cuarenta años impartiendo clases en el nivel medio superior (Colegio de Ciencias y Humanidades) y desde 1992 en la licenciatura en historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Durante estas cuatro décadas he impartido clases de una manera verdaderamente empírica, tratando de dar lo mejor de mis conocimientos a los jóvenes que pasaron por mis aulas. En realidad, nunca estuve en contacto con ningún método pedagógico o didáctico.

Apenas hace seis años, por razones totalmente personales, entré en contacto con la pedagogía Waldorf, lo que me permitió empezar a reflexionar acerca de la importancia que tiene la utilización de un método de enseñanza en las aulas, ya que a través de entender algunos principios desarrollados por Rudolf Steiner, pude proyectar a mis jóvenes estudiantes lo que debió ser o no ser su formación escolar desde el nivel preescolar.

¿Qué es para mí la pedagogía Waldorf?

En primer lugar, es la posibilidad de que los niños reciban una educación que privilegie sus aptitudes creativas, fuera de cualquier intención de convertirlos en una especie de pequeños sabios que sepan leer y escribir desde los cuatro años, pero sin que tengan la madurez de entender realmente enseñanzas que resultarán definitivas a lo largo de sus vidas futuras

Aprecio la importancia que la pedagogía Waldorf da a los contenidos artísticos, principalmente pintura, dibujo y música como una manera de desarrollar sus percepciones sensoriales.

Entiendo también la importancia que la enseñanza Waldorf da al establecimiento de límites en el comportamiento de los niños, lo que permite crear una cultura de respeto a las diferencias.

Aprecio el cariño y respeto con que las maestras Waldorf tratan a los alumnos, es algo que permite elevar la autoestima del ser humano.

También he aprendido que la pedagogía Waldorf surgió en años difíciles para los alemanes, los europeos y para toda la humanidad. El desencanto que se vivió después de la Primera Guerra Mundial, con su secuela de millones de muertos, no solamente militares sino también civiles, dio inicio a una época de crisis en la que se tambalearon los principios de fe ciega en el progreso de la humanidad que se había abierto desde la Ilustración en el siglo XVIII.

La hecatombe de la civilización trató de ser combatida de distintas maneras, una de ellas fue la pedagogía Waldorf, que dio sus primeros pasos cuando Steiner fundó la primera escuela en la fábrica de cigarros Waldorf en la ciudad de Hamburgo en el año de 1921.

Todo esto me lleva a reflexionar en lo siguiente. Si la pedagogía Waldorf intentó dar respuestas a la sociedad alemana en una época de crisis y penuria como la que se desarrolló en la década de los veinte del siglo pasado, ¿por qué no sería capaz de hacer lo mismo en la sociedad mexicana del siglo XXI, que enfrenta también tiempos difíciles y críticos?


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One response

24 09 2014
Rumbo (@ElMardeCristal)

Muy ameno y motivador el artículo.
Disculpa si hubiera que rectificar dónde fue la primera escuela waldorf:
Stuttgart en vez de Hamburgo, y era entonces, Septiembre de 1919.
Cordialmente

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