La columna de Osvaldo Bayer‏

2 02 2010

Unidos en el espanto

En estos últimos días se han producido dos hechos que unen la memoria de dos países que marcaron mi vida: Argentina y Alemania. A los dos, por desgracia, los une el espanto. Recordar ese espanto es sufrir el peor de los dolores y las vergüenzas. Dos países, dos sociedades que tienen manchas en su pasado por las cuales ha sido protagonista el horror. El horror más cruel y despiadado. Uno, las cámaras de gas; el otro, la desaparición. Es como para salir a caminar por estas calles plenas de nieve y preguntarse, sin jamás poder obtener una respuesta: ¿por qué?, ¿por qué tanta crueldad?, ¿por qué tanta insensibilidad? Lo atroz. El ser humano convertido en bestia, una bestia perversa. Uno, las cámaras de gas, el otro, la desaparición de personas, después de las más bestiales torturas, volverlas anónimas y arrojarlas vivas desde aviones al mar.
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