En donde la normalidad es lo socialmente permitido, ser tú mismo es la rebelión más sublime.
Siempre estás a tiempo para cambiar el rumbo, es cuestión de decidir. Nuestros hijos merecen ser rescatados de este mundo gris, merecen una vida llena de aventuras y de color; tienen derecho a jugar y a ser niños. Nacieron libres, que permanezcan así será tarea de todos los días y requiere de mucho control, no de ti hacia ellos, si no de controlarte a ti mismo, de comprender que confiar en ellos es clave fundamental en el desarrollo integral y el aprendizaje natural.
Un corto que movió mi corazón y que nos lleva a reflexionar en esto que hoy vive nuestro mundo, un sistema que absorbe nuestra identidad y nos convierte en engranes sin más tarea que perpetuar una forma de vida, con muchos años de historia, que atiende a los intereses de unos cuantos, vacía.
Desgraciadamente, cada vez más docentes sienten en su trabajo ese malestar personal, esa sensación de no servir para nada, de que su esfuerzo no es reconocido como debería serlo, y que en muchas ocasiones se le exige hacer cosas que no son ni mucho menos de su competencia. Además, muchos de ellos tienen que soportar y aguantar escenarios de presiones y reuniones con familias poco respetuosas y maleducadas. Igualmente, se puede dar el caso de que algunos de ellos no tengan buenas relaciones con los demás compañeros del centro y que se sientan desplazados del grupo. Si al tiempo que dedica el docente a estar en clase, le sumamos el que invierte en corregir exámenes, trabajos, actividades y preparar las clases de toda la semana, podríamos decir perfectamente, que es un trabajo que genera un estrés elevado. Y sí, así es, pero a la mayoría de las personas parece no importarle.