Docentes inquietos por padres sin autoridad

22 08 2012

Lo señalan especialistas en educación preescolar.

La falta de autoridad de los padres sobre los hijos y el papel que deben ocupar los docentes frente a ese vacío inquietan a los especialistas en educación. Consideran que dar a elegir todo a los niños es una manera de abandonarlos frente a decisiones que los exceden, algo que perjudica mucho su aprendizaje y formación.

Cómo recuperar los papeles que debe tener cada actor en esta sociedad -el padre, como adulto guía; el hijo, como aprendiz, y el docente, como acompañante en la socialización- ha sido tema central de los especialistas y educadores que, liderados por la pedagoga española Mari Carmen Diez Navarro, participaron del 5° Encuentro Internacional de Educación Inicial, que se desarrolló en Buenos Aires durante el fin de semana.

Unos 1300 educadores asistieron al encuentro realizado por la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP).

“Debe entenderse que la tecnología no reemplaza a los padres”, afirmó Diez Navarro durante una entrevista con LA NACION en la que advirtió los efectos nocivos que trae aparejada la fragilidad del papel del padre actual. Esta autora de una quincena de libros dirigidos a docentes de educación inicial y directora de una escuela privada no confesional de Alcalá, afirma que “dar a elegir todo a los niños es igual a abandonarlos”.

-¿El manejo de la tecnología por parte de los niños inhibe a los padres en su función?

-Sí, porque es magnífico y fascinante ver a un chico de dos años y medio que sabe buscar fotos y manejar el iPad, como pasa con mi nieto, que lo hace más velozmente que yo. El pequeño copia comportamientos. El mayor queda tan admirado que se bloquea y dice: “Este niño es muy listo, sabe todo, es un dios”. Y si luego tiene que frenarlo en algo, no puede hacerlo porque lo ha colocado en un sitio que no es el que le corresponde.

-¿Cómo influye esta actitud del adulto en la formación del niño?

-Es una pérdida. Lo que está pasando es peligroso. Vemos que los niños siguen teniendo los mismos impulsos, la misma curiosidad, pero ahora están como más “malvados” por decir así, por haberlos puesto en un sitio que no es el suyo y porque el adulto se ha retirado.

-¿Cómo es eso?

-Buscando el bien del chico el adulto dice “que elija él” o, como está de moda ahora, “que se autorregule”. Se le dice: “Si quieres comer, come” o “Si quieres acostarte, hazlo, y si no, quédate levantado”. Así, están saliendo niños que tienen problemas para alimentarse y para dormir, y para aceptar la frustración. Es como si hubiésemos puesto una bandera que indica que la frustración es lo peor de esta vida. Pero la frustración es parte de la vida.

-Es puro sentido común…

-Sí, pero lo hemos perdido completamente. Conozco muchos casos como el de una madre que no cambió el pañal de su hija de un año y medio porque la niña se negaba a que lo hiciera. Los otros niños pedían que la cambiaran por el olor que desprendía el pañal sucio de la niña. La madre dijo: “Cuando ella lo quiera”. La niña lo quiso dos horas después.

-¿Es falta de autoridad?

-Sí. Y no es un favor para los chicos. Tú le dices a un niño: yo te quiero, soy mayor y te digo “esto no”. Enseñarle a tener límites es un favor que les hacemos porque cuando crezcan y salgan a la calle nadie les dejará que hagan lo que quieran. Este es de los problemas más serios que hay ahora porque el niño está confundido. Si porque quieres mucho a tu hijo de dos años lo dejas decidir cuándo y qué comer, lo estás abandonando y lo estás dejando solo con decisiones muy grandes para él.

-¿Esta actitud tiene efectos en el aprendizaje?

-Claro. Si el niño tiene límites definidos se dedica a aprender, a jugar, a estar con amigos. Si tiene algo poco claro, repite el comportamiento mil veces. Son estos niños que se suben arriba de la mesa, por ejemplo, cuando están con la maestra y entran los padres. Lo hacen como para ver quién manda más.

-Por miedo a acusaciones de abuso sexual o responsabilidad civil muchos maestros se retraen en el contacto con los chicos. ¿Pasa esto en España?

-Sí, pero no en una dimensión importante. Hay que confiar en que el maestro es una buena persona. Lo otro es muy poco común frente a los miles de buenos maestros. El cuerpo es muy importante porque es vehículo de todo. En España ahora está creciendo una corriente por la que las maestras no quieren cambiar a los niños argumentando que estudiaron para otra cosa y que para eso hay que designar auxiliares. Sin embargo, el docente debe acompañar a crecer al niño en lo intelectual, en lo afectivo, en lo relacional. Y así como responde sus preguntas y le enseña a escribir, también le cambia los pañales o lo ayuda si le sangra la nariz.

-¿Sugiere incorporar los nuevos medios en la educación?

-Hay que sumarlos en la medida de lo necesario. En nuestra escuela damos un tallercito de informática de una hora a la semana a los niños de 4 y 5 años; allí se les enseña a manejar el lápiz óptico, los colores, hacer fondos, etcétera. Pero no quitamos los pizarrones de tiza porque son tan placenteros como la tierra: escribes y borras, y da igual. Los niños pequeños deben llegar a la tecnología poco a poco.

-¿La prioridad sigue siendo la relación docente-alumno cuerpo a cuerpo?

-Sí, porque cuando se prioriza tanto la tecnología como los rendimientos, y se dejan de lado las relaciones humanas, la educación pierde su significado, que es enseñar a socializarse, a manejarse con la gente. Lo otro puede hacer expertos en algo pero luego se llevan de bofetadas con sus compañeros. Estoy pensando en un alumno mío que con la máquina le gana hasta a su padre y de lo único que habla es de eso, no juega con otros juguetes y se aburre si no está con la maquinita. Tiene cinco años y para él ése ya es un problema. El papá del niño es un adicto a la informática.

“Los padres están confundidos y tienen miedo a equivocarse. Por eso damos talleres de crianza para explicar un nuevo concepto de autoridad y transmitirles que los límites son necesarios”

Elvira Milano

Directora del Inst. Integral del Sud

“Cuando tengo que decirles que no a algo les explico las consecuencias y trato de hacerlos razonar. Tuve que llegar a esto porque me di cuenta de que al principio era muy autoritaria y eso no es bueno”

Azul Reynoso

Madre de dos niños de 11 y 4 años

“Cuando ves que el chico corre peligro el “no” sale más naturalmente. Con otros “no” los padres somos más inseguros, no sabemos si lo decimos por conveniencia nuestra, del niño o si realmente es así”

Verónica Souto

Madre de niños de 14, 11 y 6 años

“Veo que a algunas mamás les cuesta entender que retar a sus hijos no es crear una mala relación. Si se ponen a la par del chico y esperan que digan lo que quieran hacer o no es peor para los niños”

Jorgelina Tula

Maestra de educación inicial

Fuente: Diario La Nación


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