El régimen detrás de la“Campaña del Desierto” nunca cayó

11 08 2010

A diferencia de los Juicios a las Juntas Militares de la última dictadura argentina, en 1985, o los Juicios de Núremberg a los nazis, entre 1945 y 1949, no hubo una instancia similar de juzgamiento a los responsables de implementar políticas y prácticas genocidas contra los pueblos originarios. Esto por una sencilla razón: nunca cayó el régimen que implementó las campañas militares de fines de siglo XIX y principios del XX que derrotaron la autonomía indígena, a fuerza de masacres, para consolidar al Estado Nacional. “Hay una continuidad hasta nuestro presente”, explicó a La Flecha (Radio Estación Sur FM 91.7) el historiador y antropólogo Walter Delrío, co-director de la Red de Estudios Sobre Genocidio en la política indígena argentina y profesor de la Universidad Nacional de Río Negro.

A posterior de la conquista militar de las tierras pampeano-patagónicas y chaqueñas el Estado construyó un discurso de negación de la realidad indígena del país. El crisol de razas negó lo originario. La invisibilización fue una estrategia de dominación, fue lo que permitió el desarrollo de distintas prácticas genocidas, como el traslado masivo de personas, la separación de familias y la supresión de la identidad de menores, la utilización de prisioneros como mano de obra esclava y la reducción en campos de concentración.

Para Walter Delrío, quien en 2005 publicó el libro Memorias de la expropiación. Sometimiento e incorporación indígena en la Patagonia (1872-1943), el sistema educativo sigue jugando un rol importante en la negación a los pueblos originarios. “¿Qué imágenes tienen los chicos para pensar que después de la Campaña del Desierto existieron pueblos indígenas? No aparecen en ningún contenido”, afirmó.

-La historia oficial invisibiliza a los pueblos originarios, se los presenta como algo del pasado, como que han sido eliminados para construir este Estado Nación.

Lo que ha habido es la construcción de un discurso oficial con la idea de una Nación sin pueblos indígenas. Y sin reconocimiento de su influencia, incluso cuando se habla del crisol de razas. Este discurso oficial se construyó desde muchas agencias: desde el Poder Ejecutivo, pero además el Congreso Nacional y también fue trasladado al ámbito educativo. Tuvo que ver con momentos concretos en los cuales las políticas estatales fueron muy claras y muy orientadoras de los procesos. En el contexto de la Conquista del Desierto, hacia 1879-1885, se producen una serie de procesos políticos muy significativos: campañas militares, sometimiento, deportación, concentración de población, disperción de las mismas familias, utilización de la población indígena como fuerza de trabajo. Pero al mismo tiempo que sucede todo esto, también se construye la idea de “Punto Final”. La idea de que, a partir de ese momento, el “problema indígena” ya no es un problema, no es un tema. Y esto no es nuevo de laGeneración del 80′. En 1810 también hay un desconocimiento de los Tratados que la Corona Española había firmado con las poblaciones indígenas. Después de la Revolución de Mayo, los gobiernos criollos incumplen todos los pactos preexistentes.

El desconocimiento, lo que podemos llamar como invisibilización del Otro, es una estrategia para poder dominarlo. Si yo no reconozco que existe Otro, no puedo darle un status de derecho, no se constituyen personas de derecho y mucho menos como Colectivo, como Pueblo. Y eso fue lo que pasó. No solamente pasó en Argentina, sino en muchos lugares del mundo se operó el borramiento de ese Otro, para que desaparezca como sujeto de derecho y por lo tanto se pueden arbitrar cualquier tipo de medidas. Y ese tipo de medidas son precisamente las que se describen en el derecho actual como “prácticas genocidas”.

-¿Cómo ve el sistema educativo hoy en relación a estos temas?

La Campaña del Desierto hoy en día se sigue enseñando anclado en el pasado. Incluso con una perspectiva distinta. Hoy los chicos quizás en el colegio escuchan hablar de esto en términos de algo injusto. Pero la pregunta es: ¿Qué imágenes tienen los chicos (o los adultos que pasamos por el sistema educativo) para pensar que después de esa Campaña existieron pueblos indígenas? La respuesta es totalmente negativa. Porque ni siquiera aparecen en ningún contenido, por ejemplo en el libro de historia (y hablo de los actuales). Solamente quizás en algún capítulo sobre formación ciudadana, con respecto a la población del presente.

Ese vacío que va de la Campaña del Desierto hasta ahora, es muy importante. En esos años se operaron medidas que si las escuchamos de algún Imperio como el Británico haciéndolas en Sudáfrica o en la India, diríamos es esclavismo, es genocidio. Pero nosotros no las podemos pensar que hayan ocurrido en nuestro territorio, o en lo que llamamos territorio argentino. Y esto pasó en Patagonia, en Pampa, en el Chaco, en distintos lugares.

-¿Qué nos podés mencionar sobre la relación entre las comunidades originarias y el naciente Estado argentino?

Hay que pensar que es un Estado en consolidación. Y este proceso de consolidación ha sido estudiado en muchos lados. En el mismo momento ocurre la unificación de Alemania, de Italia, y no nos causa impresión cuando vemos la relación entre estos nuevos Estados nacionales, el caso argentino es uno, y la población marginalizada. Es decir, aquellas poblaciones que no hablaban la lengua predominante, por ejemplo el italiano, el alemán prusiano.

En nuestro caso lo que caracterizó fue la construcción de una Nación con el concepto de crisol de razas que involucraba a todos los ciudadanos que quisieran venir a suelo argentino pero que excluía totalmente a lo indígena, a los pueblos originarios. Y esta invisibilización era sumamente operativa a los procesos que fueron luego negados por la historiografía. Hasta hace muy poquito los historiadores decían que no había habido una política de Estado. Es decir, que los indígenas no habían representado “nada importante” como mano de obra, que solamente lo que importaba era sacarles la tierra. Hoy en día, por el contrario, lo que vamos viendo es que los pueblos originarios fueron utilizados como fuerza de trabajo y como fuerza de trabajo esclavizada. Incluso un miembro disidente del mismo partido de (Julio Argentino) Roca llegó a decir en el Congreso Nacional que al indígena se lo había “esclavizado”.

Las décadas que tenemos a partir de la Campaña del Desierto van marcando cómo esos mecanismos se perfeccionaron. Porque las Campañas siguieron, se siguió conquistando los territorios del área Chaqueña, lo que se llamó la Conquista del Desierto Verde. Y la gente sometida fue utilizada como mano de obra para industrias subsidiadas: la caña de azúcar, la industria vitivinícola, los chicos y las mujeres eran repartidos para el trabajo domiciliario en las ciudades que estaban creciendo. También las Fuerzas Armadas: compulsivamente se reclutaba a la gente, que era trasladada a otras áreas. Trabajaban en laMarina, en el Ejército.

Estos recorridos son recorridos invisibles. Porque todas estas personas, oficialmente, había sido decretado de que ya no formaban pueblos. Esto permitía hacer medidas que hoy a más de uno le puede llamar la atención. Los primeros campos de concentración en Argentina se produjeron, por ejemplo en la Guerra del Paraguay en las Campañas contra los indígenas.

-Es un quiebre importante dentro de la Historia como disciplina hablar de Genocidio para referirse a la Campaña del Desierto. ¿Qué reacciones tuvo su trabajo en los demás historiadores, los docentes y los investigadores?

Hablar de Genocidio ha sido criticado en el medio académico. Hay algunos que sostienen que, al ser un término elaborado a mitad de siglo XX para hablar de lo que sucedió en la Segunda Guerra Mundial, básicamente las atrocidades del Régimen Nazi, sería un término descontextuado. Estaríamos aplicando una categoría de hoy para hablar de algo que pasó mucho tiempo atrás. Pero si uno analiza los discursos contrahegemónicos de la época, puede ver es que en ese momento se discutía si lo que estaba pasando podía ser encuadrado en términos deCrímenes de Lesa Humanidad. Hay un trabajo de la antropóloga Diana Lenton que demuestra cómo el mismo Diario La Nación, meses antes de que se inicie la Campaña del Desierto, llamaba a lo que las autoridades militares hacían en la Frontera contra las poblaciones indígenas como Crímenes de Lesa Humanidad. Hablaban de fusilamientos en un corral de gente que tenían prisionera. Es decir, en esa época sí se denunciaban esas prácticas, y con lujo de detalles. No podemos quedarnos con la idea de que las personas de aquella época no se preguntaban porqué se estaba matando a la gente de esa forma indefensa. Lo que tenemos que preguntarnos en todo caso es porqué construimos un olvido de todo eso.

Por otro lado, algunos consideran que técnicamente habría que hablar de Etnocidio y no Genocidio, porque se apuntó a destruir las costumbres indígenas y no a los indígenas. Es decir, se los quería “educar”, “civilizar” pero no matar. Con lo cual también es un error conceptual: porque el término Genocidio implica, incluso, toda acción destinada a la pérdida de identidad. Por ejemplo, cortar la relación de madre con hijo. El secuestro de niños es considerado como un Genocidio. Y esto fue lo que ocurrió: traslados masivos, separación de familias, borramiento de identidad. ¿Cuántos miles de chicos fueron entregados a familias criollas y se les cambió el nombre y se les dio otra educación?

Nosotros no tendríamos ningún problema de entender esto cuando hablamos de la historia reciente de Argentina. Pero a mucha gente le genera ruido pensar que todas estas cosas pueden ser atribuidas al período de formación del Estado. Principalmente por una razón: luego de laSegunda Guerra Mundial, se hicieron los Juicios de Núremberg en la cual se juzga a los caídos del Régimen Nazi. En Argentina tenemos el Juicio a las Juntas Militares de la última dictadura, y cómo se intentó construir como “Punto Final”. Pero en ningún momento tenemos unJuicio de Núremberg con respecto a lo que pasó con los pueblos originarios. De alguna forma nos sentimos todos como herederos de lo que sucedió ahí. Es decir, estamos hablando de unRégimen que nunca cayó. Hay una continuidad hasta nuestro presente. Y eso es lo que más duele, porque obviamente nadie quiere identificarse con una Nación y con una Patria que es fruto de un genocidio.

-Hay una parte de la historia que no quieren mostrar. Y en esto también está la representación de lugares, como el Museo Nacional de La Plata, un lugar bastante cuestionado por el papel que jugó, o como la Isla Martín García, donde llegaban los prisioneros traídos por el Ejército de Roca a trabajar como esclavos.

Está la construcción del olvido, pero también el no querer ver. Muchas veces elegimos no querer ver. Hay instituciones como el Museo, la Universidad donde estudiamos, o donde se llevan a los nenes a pasar el fin de semana, que están vinculadas con esta historia. Porque esta historia no es tan lejana. ¿Adónde fueron trasladadadas todas las personas que vivían en la Patagonia? Cuando Francisco Moreno (fundador del Museo de La Plata) viaja al Sur unos años después de la Conquista, dice: epa, donde había antes miles y miles de personas, tolderías, pueblos, hoy hay dos terratenientes. Toda esa gente fue trasladada.

La Isla Martín García era uno de los lugares de concentración. También uno de los lugares donde se hacían las cuarentenas de los barcos que viajaban. Básicamente era un lugar donde mucha gente iba destinada a morir. Y precisamente, uno puede hacer el circuito de la Isla Martín García y no encontrar esa historia. No saber que en la misma Isla hay varioscementerios y fosas comunes de pueblos originarios. Además del cementerio de los marineros, de los viajantes de los barcos. Y esto recién ahora se empezó a trabajar. Hay dos investigadores de la Universidad de Buenos Aires, Alexis Papazian y Mariano Nagy que están trabajando en el en reconstruir cómo fueron esos Centros de Detención y qué pasó en ese contexto.

-Muchas gracias por esta comunicación telefónica, lo estaremos volviendo a llamar más adelante si no es molestia.

Un gusto, les agradezco mucho y cuando quieran hablamos.

Nota recogida del sitio de Osvaldo Bayer http://desmonumentemosaroca.blogspot.com/


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